El gobierno laborista está trabajando en un nuevo acuerdo sanitario y fitosanitario con la Unión Europea. La consulta de seis semanas busca aclarar cómo las empresas agrícolas y de horticultura pueden prepararse para posibles cambios aduaneros.
La regulación propuesta pretende que el comercio sea más rápido, barato y sencillo. Para ello se estudia reducir los controles aduaneros, certificados de calidad y otras obligaciones administrativas que han surgido desde la salida del Reino Unido de la UE.
Un cuarto menos
El acuerdo también debe facilitar el tránsito de alimentos, animales, plantas y otros productos agrícolas entre el Reino Unido y la Unión Europea. Con ello, los negociadores esperan restaurar los flujos comerciales que se han dificultado en los últimos años.
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Desde 2018, la exportación de alimentos y productos agrícolas a la Unión Europea ha disminuido aproximadamente un 22%. Esto equivale a una caída real de cerca de cuatro mil millones de libras esterlinas.
El gobierno británico apunta a una posible implementación de la nueva regulación hacia mediados de 2027. Mientras tanto, las negociaciones con la Unión Europea continúan y se examina cómo las empresas pueden prepararse para los cambios.
Retroceso
Al mismo tiempo, hay críticas a los planes del gobierno laborista. Algunos analistas consideran esta negociación como un “reinicio” más amplio de las normas del Brexit y sostienen que Londres estaría, de hecho, retrocediendo en algunos aspectos de la salida de la Unión Europea.
Para los agricultores y empresas alimentarias británicas, lo principal son las consecuencias prácticas. Deben prepararse para ajustes en las reglas comerciales que podrían cambiar su exportación, importación y logística en los próximos años.
Extremadamente sensible
Hace diez años, muchos agricultores británicos, al igual que la mayoría de los ciudadanos del Reino Unido, apoyaban el Brexit y la salida de la UE. Pero cada vez está más claro que ellos sufren sobre todo muchas desventajas.
Encuestas recientes muestran que la mayoría ahora se arrepiente de aquel Brexit. Sin embargo, en la política británica es extremadamente delicado abogar por algo que siquiera se parezca a un retorno a “las despensas de Europa”. Eso sin duda es una razón importante por la que el primer ministro Starmer primero deja que sean los propios agricultores británicos quienes expresen qué deben modificarse en las normas aduaneras británico-europeas.

