En Osaka (Japón) se intenta eliminar las objeciones de los agricultores australianos. Ellos consideran que no pueden vender suficientes productos completamente libres de impuestos y cuotas en el mercado europeo.
La oferta actual de la UE perjudicaría considerablemente a los agricultores australianos en comparación con los agricultores de países como Canadá, Nueva Zelanda o Sudamérica. Ellos creen que sería un paso atrás y no un paso adelante. Además, no ven indicios de que la UE esté dispuesta a presentar “un acuerdo económicamente sensato”.
Los agricultores australianos temen que el acuerdo comercial conlleve fuertes restricciones en su país, incluyendo limitaciones en los derechos para productos como el feta y el prosecco. También existe el temor de que la UE imponga “normas agrícolas poco prácticas”.
La agricultura australiana es bastante sostenible, pero muchos de sus sistemas de producción difieren de los de la UE. Los agricultores australianos están preocupados por las exigencias ambientales europeas. “No queremos que se nos impongan sistemas europeos que carecen totalmente de sentido para el medio ambiente australiano. Queremos un acuerdo comercial con la UE, pero no a cualquier precio”, enfatiza la Federación Nacional de Agricultores de Australia (NFF).
El sector agrícola australiano ha reiterado que esta es una “oportunidad única en una generación” para cerrar un acuerdo de libre comercio significativo con la Unión Europea. Lo ven como una oportunidad para ampliar sus posibilidades de exportación y abrir nuevos mercados. Sin embargo, los agricultores subrayan que no aceptarán un acuerdo vacío.
Los negociadores europeos y australianos enfrentan el desafío de encontrar un equilibrio entre los intereses de ambas partes. La Unión Europea tiene sus propias prioridades e intereses en las negociaciones comerciales, por lo que es importante alcanzar un compromiso que sea aceptable para ambos lados. Se trata de un proceso complejo en el que intervienen múltiples factores económicos y políticos.
Está claro que las conversaciones entre la Unión Europea y Australia son de gran importancia para la relación comercial futura entre ambas partes. El resultado de estas negociaciones tendrá un gran impacto en el sector agrícola y ganadero en Australia y en el mercado europeo.

