La excepción, que de otro modo expiraría en tres semanas, permite a varios miles de agricultores irlandeses aplicar más estiércol por hectárea y, por tanto, mantener más ganado que lo permitido en el resto de los países de la UE. Según organizaciones agrícolas irlandesas, la extensión es crucial para el sector lechero.
La nueva derogación conlleva condiciones más estrictas que aún deben establecerse en una decisión ejecutiva por parte de Bruselas. Los detalles aún se desconocen. Sin embargo, ya se sabe que a partir de 2028 los agricultores irlandeses podrán usar un cinco por ciento menos de fertilizantes artificiales en cuencas hidrográficas de ríos donde la contaminación por nitrógeno es mayor. Se trata de las áreas alrededor de los ríos Barrow, Slaney, Nore y Blackwater.
Además, se ampliarán las zonas de protección alrededor de los ríos. Estas son franjas de terreno donde ya no se permite usar fertilizantes sintéticos. Las zonas se agrandan para evitar que los fertilizantes lleguen al agua superficial. También para el estiércol animal se aplicarán a partir de 2028 mayores distancias hacia la orilla del agua y restricciones más estrictas en terrenos con pendiente.
Asimismo, las autoridades irlandesas deberán realizar inspecciones anuales en al menos el diez por ciento de las granjas para verificar el cumplimiento de las condiciones. Irlanda también tiene que demostrar que se cumple mejor con la Directiva de Hábitats, especialmente en las regiones donde la reducción de la contaminación es más lenta.
Mientras tanto, el gobierno irlandés anuncia que otras medidas del Programa de Acción sobre Nitratos se endurecerán en los próximos años. Para muchos agricultores irlandeses esto significa que deben prepararse para cambios estructurales en su manera de operar sus explotaciones.
Las organizaciones sectoriales advierten que la pérdida de la derogación habría sido desastrosa para una parte considerable del sector lechero. También señalan que Bruselas aún no ha revelado todos los detalles de las condiciones adicionales. Temen que con requisitos más estrictos una de cada ocho explotaciones lecheras podría desaparecer.
Al mismo tiempo, los opositores destacan que la calidad del agua en Irlanda ha empeorado durante años y que reglas más estrictas son necesarias para evitar daños ambientales mayores.

