Los ganaderos lecheros habían solicitado previamente un aumento estructural de 4 a 5 centavos, a pesar de que el precio de la leche ya está en un nivel récord. Además, la brecha entre los precios en Suiza y los de la UE se ha ampliado recientemente.
Las fábricas lácteas suizas pagan nada menos que 32 centavos más por la leche que las empresas de la UE. Esto ha causado que los exportadores suizos tengan cada vez más dificultades para colocar sus productos lácteos en Europa. Esta situación afecta no solo a productores de quesos y alimentos para bebé, sino también a la industria del chocolate.
Era la primera vez en décadas que los agricultores suizos participaban en manifestaciones. Las concentraciones, en su mayoría locales, fueron convocadas por pequeños grupos; la asociación suiza de agricultores se mantuvo al margen para evitar escaladas.
“Conscientemente usamos métodos menos radicales”, dijo uno de los organizadores. “La población suiza tiene una actitud positiva hacia la agricultura. Con una protesta más agresiva pondríamos eso en peligro.”
A diferencia de los países de la UE, los agricultores en Suiza tienen voz en la fijación anual del precio de referencia para la leche: de los veinte miembros del comité de precios de la leche, diez provienen de organizaciones agrícolas.
Suiza no pertenece a la UE, pero sigue la mayoría de las normas europeas en materia de alimentos, clima, medio ambiente y comercio. Gracias a esta estructura, la política agrícola suiza no ha sido “transferida” a Bruselas, sino que el parlamento suizo aún tiene mucho control al respecto. Por ello, los agricultores suizos molestos no siempre pueden culpar a Bruselas como el gran culpable.
Además, gracias a los numerosos referendos populares, la mayoría de los temas delicados en la sociedad se discuten ampliamente con anticipación. Muchas cuestiones ambientales y climáticas en la agricultura no solo son un asunto entre agricultores y amantes de la naturaleza, sino que en muchos casos se deciden mediante votación por toda la población.
Así, los suizos ya han decidido que no habrá prohibición de pesticidas químicos en la agricultura, y que no se elevarán los requisitos en bienestar animal. Pero la población suiza también ha dicho “sí” a la reducción de la contaminación atmosférica y a la transición energética.

