Los países de la UE deben lograr para finales de 2030 una reducción del diez por ciento en la producción y comercio de alimentos, y del treinta por ciento en el comercio minorista, hostelería y hogares.
Países Bajos querían que el objetivo también se aplicara al sector primario, como la agricultura, horticultura y ganadería. Sin embargo, la Comisión Europea aún no está dispuesta a aceptarlo.
Las organizaciones de consumidores advierten, en cambio, que la reducción propuesta actualmente no se corresponde con la ambición internacional de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos. Por ello, los países de la UE podrán mantener sus propios sistemas actuales además de la obligación de la UE.
Eurostat indica que en los países de la UE se desperdician anualmente aproximadamente 89 millones de toneladas de alimentos (131 kilos por habitante). En Países Bajos se tira de media por persona 34,3 kilos de alimentos comestibles, de los cuales casi cinco kilos todavía sin tocar, en piel o envase. En total, los hogares desperdician cerca del 10 por ciento de sus compras semanales, con un valor medio de 120 euros por persona al año.
Además del desperdicio alimentario, el acuerdo alcanzado ahora en Bruselas se centra también en la industria textil, que genera anualmente 12,6 millones de toneladas de residuos. Las nuevas normas obligan a los productores textiles a contribuir económicamente a la recogida y reciclaje de residuos textiles. Esto está destinado a reducir drásticamente las grandes cantidades de desechos que actualmente se queman o depositan en vertederos.

