El principio de unanimidad se aplica, entre otros casos, para admitir nuevos Estados miembros y para establecer los presupuestos anuales (y con ello todas las cuestiones financieras importantes). Así, Orbán ha impedido hasta ahora un apoyo financiero adicional a Ucrania.
El presidente de grupo Manfred Weber, líder de la mayor facción cristianodemócrata en el Parlamento Europeo, ya defendió la semana pasada en una entrevista con la revista alemana Der Spiegel la abolición de esta regla. Y el pasado lunes, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, se sumó a esta postura.
Nuevo impulso
La Unión Europea está así al borde de un posible cambio radical en la toma de decisiones. Según los líderes en Bruselas, el reciente cambio de poder en Hungría proporciona un nuevo impulso para limitar el derecho de veto de los países de la UE.
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Según Von der Leyen y Weber, la UE se había estancado especialmente en temas sensibles como sanciones contra Rusia y el apoyo a Ucrania. El derecho de veto provocó repetidos retrasos y bloqueos.
Según la presidenta de la Comisión Europea, este es el momento para sacar lecciones de ese período. Afirma que la UE sigue siendo vulnerable mientras un solo Estado miembro pueda bloquear decisiones apoyadas por el resto.
Mayoría cualificada
Por eso aboga por un cambio hacia una toma de decisiones por mayoría cualificada. Esto equivale al apoyo de aproximadamente tres cuartas partes de los países de la UE. En este sistema, las propuestas pueden ser aprobadas si cuentan con una mayoría suficientemente amplia. Ya se usa para decisiones menos importantes.
El cambio de poder en Hungría es visto en Bruselas como una oportunidad para romper esta situación. Con un nuevo gobierno que parece querer seguir otro rumbo, hay espacio para acelerar el debate sobre reformas.
Sensibilidad política
Al mismo tiempo, el cambio propuesto es políticamente sensible. Modificar las reglas de toma de decisiones requiere el consentimiento de los propios Estados miembros. Algunos países temen perder influencia sobre su propia política exterior.
También existe preocupación de que los países en minoría puedan ser obligados a aceptar decisiones con las que no están de acuerdo. Esto hace que el debate sea complejo y potencialmente divisivo.
Ni siquiera después del Brexit
Aun así, crece en la UE la convicción de que el sistema actual no siempre funciona. Los partidarios de la reforma señalan que la acción rápida y conjunta es cada vez más importante en un entorno internacional turbulento. Los críticos señalan que el impulso desaparecerá rápidamente, haciendo referencia a la salida del Reino Unido de la UE. Ni siquiera las críticas al funcionamiento de la UE tras el Brexit produjeron cambios radicales.
El próximo período tendrá que mostrar si los países de la UE están dispuestos a renunciar realmente a su derecho de veto. En cualquier caso, el resultado electoral en Hungría ha vuelto a acelerar el debate.

