Tras semanas de bloqueo, Eslovaquia dio finalmente su aprobación al decimoctavo paquete de sanciones. Con ello, se abre el camino para una nueva presión económica sobre Rusia. El país todavía depende parcialmente de la importación de combustibles rusos. El cambio se produjo después de que el gobierno en Bratislava recibiera garantías de la UE sobre la seguridad energética y compensaciones por posibles daños económicos.
En materia energética, el gobierno eslovaco promete eliminar por completo la importación de gas ruso en unos pocos años. Para ello, Bratislava negoció con la Comisión Europea sobre entregas alternativas de gas y apoyo en la transición. Se establecerá un plan conjunto para infraestructura, almacenamiento y financiación de nuevas fuentes de energía.
Una parte central del paquete es la prohibición del apoyo europeo a la exportación de gas natural licuado ruso, incluso hacia países fuera de la UE. Las empresas europeas ya no podrán colaborar en la transbordo, financiación o aseguramiento de esos transportes de gas. La medida afecta principalmente a las empresas estatales rusas que buscan diversificar sus rutas de suministro.
También se aborda la llamada 'flota en la sombra' de petroleros. Estos barcos transportan petróleo ruso por rutas alternativas para eludir las sanciones existentes. La UE ahora quiere que los puertos nieguen acceso a los petroleros que se sospeche evaden sanciones y prohíban el uso de servicios europeos (zonas de fondeo, suministro de combustible, servicios de práctico, etc.) para dichos transportes.
Las instituciones europeas además ejercen presión legal. Se impondrán sanciones contra funcionarios rusos involucrados en crímenes de guerra o violaciones de derechos humanos, con vistas a procesos posteriores en tribunales internacionales. El enfoque está en comandantes, responsables administrativos y estructuras de apoyo.
El paquete de sanciones también incluye medidas contra bancos y empresas rusas implicados en la economía bélica. Algunas instituciones serán excluidas del sistema de pagos internacional; otras perderán acceso a mercados o tecnologías europeas. Con ello, la UE busca frenar la capacidad productiva militar de Rusia.
La aprobación del paquete también tiene importancia política. Con la aceptación de Eslovaquia desaparece un obstáculo importante que durante meses causó frustración dentro de la UE. Al mismo tiempo, Hungría continúa oponiéndose a sanciones adicionales, aunque esta vez no fue un bloqueo.
Aunque el paquete fue aprobado por unanimidad, su ejecución sigue dependiendo de la colaboración de los servicios y autoridades en los países de la UE. La Comisión Europea dice que prestará atención extra a los mecanismos de control para evitar evasiones. Al mismo tiempo, algunos países de la UE advierten sobre consecuencias económicas en las regiones fronterizas.

