Von der Leyen informó que Bruselas tiene listo un 'plan sólido'. Este incluye aranceles sobre productos estadounidenses por un valor de 26 mil millones de euros. Según ella, las empresas y consumidores estadounidenses deben prepararse para precios más altos y menor acceso al mercado europeo si Washington persiste con las sanciones.
La UE se centrará principalmente en productos agrícolas estadounidenses, acero, textiles y bienes de consumo. Parte de las medidas ya están preparadas legalmente para que la Unión pueda responder de inmediato en cuanto entren en vigor los aranceles estadounidenses. Con esto, Bruselas quiere demostrar que no se dejará presionar.
Según fuentes diplomáticas, también se ha considerado cerrar parcialmente el mercado europeo a empresas estadounidenses en licitaciones públicas. De esa manera, las compañías de EE. UU. serían excluidas de contratos multimillonarios en sectores como infraestructura, tecnología y energía.
Aunque el tono fue firme, Von der Leyen destacó que Bruselas prefiere el diálogo. La UE sigue abierta al diálogo con Washington y quiere buscar conjuntamente soluciones para disputas comerciales, tales como las ayudas estatales a empresas y las normas internacionales para el comercio digital.
Al mismo tiempo, la Unión Europea ha recibido apoyo de otras potencias económicas que también temen medidas comerciales unilaterales estadounidenses. Entre ellas, Canadá y Japón han dado señales de estar dispuestos a tomar medidas conjuntas si Trump sigue adelante con su estrategia.
En países del sur de Europa hay especial preocupación por posibles aranceles estadounidenses al vino y al aceite de oliva. Los productores europeos de vino temen perder cuota de mercado en EE. UU. frente a competidores californianos, quienes esperan beneficiarse de los aranceles estadounidenses sobre botellas europeas.
Von der Leyen concluyó su discurso con una advertencia: “Si Europa es desafiada, sabemos cómo defendernos. Somos una potencia económica con medios y la disposición para actuar.”
En los próximos días se verá si Washington y Bruselas resolverán sus diferencias mediante el diálogo o si darán los primeros pasos hacia una nueva guerra comercial.

