A pesar de las mejoras en los últimos años, las ciudades europeas siguen siendo demasiado ruidosas y la contaminación del aire no ha disminuido lo suficiente. Los auditores consideran preocupante esta demora, pues para los próximos años se esperan requisitos ambientales aún más estrictos.
Las tres cuartas partes de la población viven en zonas urbanas y están expuestas a la contaminación del aire y al ruido. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, al menos 250.000 personas mueren anualmente en Europa como consecuencia de la contaminación del aire. Además, la exposición prolongada a niveles de ruido demasiado altos puede provocar efectos negativos para la salud, como trastornos del sueño, ansiedad, alteraciones cognitivas y problemas de salud mental.
Esto ocasiona cada año en Europa 48.000 nuevos casos de enfermedades cardíacas y 12.000 muertes prematuras. La UE ha implantado normativas para proteger a sus 450 millones de ciudadanos frente a la contaminación del aire y el ruido. Asimismo, la Comisión Europea destina 46.400 millones de euros para el periodo 2014-2020 y 185.500 millones de euros para el periodo 2021-2027 para apoyar los objetivos de aire limpio.
“Se ha avanzado en la lucha contra la contaminación urbana. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer antes de poder darnos por satisfechos”, afirma Klaus-Heiner Lehne, miembro del TCE responsable de este control. “La UE y sus Estados miembros deben comprender que solo con esfuerzos adicionales significativos se podrán alcanzar estos ambiciosos objetivos.”
Los auditores reconocen que la calidad del aire ha mejorado en general. Sin embargo, advierten que la contaminación del aire — especialmente la concentración de dióxido de nitrógeno (NO2) producido por coches y camiones — sigue siendo un gran problema.
El ruido también es una forma de contaminación urbana, pero a menudo pasa desapercibido. Los investigadores del Tribunal de Cuentas concluyen que es prácticamente imposible medir el progreso en la reducción de las molestias por ruido. El monitoreo acústico en la mayoría de los Estados miembros es deficiente y no está actualizado, por lo que no se puede establecer una tendencia.
De hecho, las ciudades tienen dificultades para abordar eficazmente la contaminación del aire y las molestias acústicas. Las razones son diversas: desde una coordinación deficiente por parte de las autoridades hasta la dudosa eficacia de algunas medidas, sin olvidar la resistencia local a tales acciones.

