El regulador alemán de energía no ha concedido a los operadores del gasoducto ruso Nord Stream-2 una exención a las directrices de gas de la Unión Europea. Esto representa un nuevo revés para el proyecto de transportar gas ruso a través del Mar Báltico hacia Alemania y otros clientes de Europa Occidental.
La construcción del Nord Stream 2, diseñado por la rusa Gazprom, está muy retrasada y enfrenta oposición política desde Washington, así como de los países vecinos de Rusia, Ucrania y Polonia. A pocos cientos de kilómetros de distancia, la tubería ya está instalada, pero el tramo final no puede ser realizado por empresas occidentales debido a diversas restricciones legales de boicot. Ahora debe ser completado por una empresa rusa de tendido de tuberías.
La agencia reguladora alemana para gasoductos, la Bundesnetzagentur, declaró que el proyecto no estaba exento de las normas de separación de la UE que exigen que existan filiales independientes en territorio comunitario para la producción, transporte y distribución de energía. El regulador indicó que el consorcio Nord Stream 2 –que incluye también a Uniper, Wintershall-Dea, Royal Dutch Shell, OMV y Engie– no califica para la exención porque la construcción no fue completada antes del 23 de mayo de 2019.
Esto se había previsto inicialmente, pero debido a la amenaza de sanciones estadounidenses contra las empresas europeas de tendido de tuberías, el proyecto ruso sufrió grandes retrasos. Se espera que la disputa legal sobre la regulación no afecte significativamente la construcción del gasoducto, aunque podría generar demoras adicionales. Se prevé que Nord Stream 2 esté operativo a comienzos de 2021.
Además, actualmente las relaciones de Alemania con Moscú están bajo tensión tras las declaraciones de la canciller federal Angela Merkel esta semana, quien afirmó que se ha encontrado “pruebas contundentes” de que agentes rusos estuvieron detrás de un ciberataque de 2015 contra el parlamento alemán.
Merkel señaló que el ataque, durante el cual se saquearon las cuentas de correo electrónico de miembros del Bundestag, incluida la suya, formó parte de ofensivas rusas destinadas a desorientar a los adversarios. Rusia negó cualquier implicación.

